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Yo soy el camino, la verdad y la vida

Hijo mío, no se turbe tu corazón. Si crees en Dios, cree también en mi; Jesús.

Tomas, el discípulo que necesito de ver para creer hace una de las primera y mas fascinantes preguntas que cualquiera de nosotros pudo haber hecho: Señor, no sabemos a donde vas; ¿Cómo, pues, podemos saber el camino?

En la vida de un cristiano, existen momentos de dificultad en los que se va a encontrar con un millón de posibles soluciones a estos problemas. Y esto se los dice Jesús anticipando su muerte, sabiendo que les va a suceder. Sabiendo que Jesús, así como un padre, no siempre va a poder estar para solucionarnos los problemas.

Y Jesús siempre tan sabio, le contesta a Tomas: ¡Hey, tomas! No hay otra respuesta que no sea yo. No se turbe tu corazón, solo en mi esta el camino, la verdad y la vida. Yo soy la solución.

Una vez mas, Jesús incitando a la Fe con obras: “Okay, crees en mi. Sabes que yo soy la única solución, pero ahora que sabes… Mayores cosas harás de las que yo hice, por que yo voy al Padre”

Jesús creo que esta generalizando esto, diciendo que actuemos como él. Viendo que el fue probado en todo, sabe que vamos a pasar por estas mismas pruebas y el espera que “mayores cosas hagamos”.

Por que como él habla de lo que hay en el corazón del Padre, nosotros debemos hablar y actuar de lo que hay en el corazón de Jesús.

Un capítulo antes nos mostraba que deberíamos amar a los demás como Él nos amo a nosotros, y ahora nos esta diciendo “Sabes que, tu puedes hacerlo mejor, por que eres mi hijo. Para eso te cree”

Y esto solo se puede cuando encontramos una relación intima con el Padre. Jesús solo podía conseguir lo que hizo a través de las veladas y largas horas orándole al Padre, teniendo tiempos uno a uno con Él. Y es por esto que versículos después nos dice: “Y todo lo que pidieras al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidieres en mi nombre, yo lo haré” (v. 13, 14)

Ya Jesús había retado a sus discípulos a confiar en Él, ya los había retado y confrontado a conocer que el Padre era en él y él en el Padre. Ya les había dado una solución a TODO. Y ahora les dice, que ellos pueden hacer MAS obras de las que Él hizo, por que en la oración a Él, Jesús les iba a mostrar el camino para hacer las cosas mejor, la verdad en todo problema y, ésta viene con sabiduría y entendimiento, y por último les enseño la vida. La esperanza en Él, la Fe puesta obras.

Pero, hey, si me amas, tienes que respetar mis mandamientos y llevarlos por obra. Amar como yo te ame, honrar a tus padres, guardarte de no robar, matar y exaltar a otros dioses. Tu vida tiene que tener un orden.

Y después de esto yo rogare al Padre y el enviará un Consolador para que este con vosotros para SIEMPRE.

  • Consolador: aquel que consuela, alivia y tranquiliza al triste, desanimado o afligido.

Esto esta genial, por que Jesús sabia todo, él ya lo veía venir. Sus hijos desanimados por ser imperfectos, que preparo todo. Preparo una relación uno a uno con Dios, y un Consolador para aquel día en el que la noche se fuera a ver muy oscura.

Y no solo vendrá el Consolador, si no el paquete completo:

“Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará,          y vendremos a él, y haremos morada con él”

Ahora sabemos esto, que nuestra confianza esta puesta en Jesús, quien vino y nos enseño que no hay otra solución; Él es el camino, la verdad y la vida.

Que mayores cosas hacemos cuando nuestro corazón esta enfocado en ésta última declaración, cuando la relación ya no es a larga distancia y se vuelve una relación cara a cara, y esto provocará que la trinidad (Dios, Jesús y el Espíritu Santo) vengan a tu vida, y el poder de Dios venga sobre tu vida, el amor de Cristo y el carácter del Espíritu Santo, para glorificar a Dios, amar a los demás y consolar a los quebrantados.

Y así entendemos y termino con esto. Que no somos nosotros el centro, que nuestros problemas se acaban y terminamos sirviendo a los necesitados, como Cristo vino al mundo a hacer. A bendecir a los demás.

 

*Bibliografía: Juan 14